Psicólogos y expertos en el desarrollo del niño están estudiando el efecto que puede tener el uso de las nuevas tecnologías por parte de los padres sobre los niños, además de buscar formas de fomentar los vínculos familiares en la actual era digital.

La omnipresencia de los smartphones parece haber dado lugar a una nueva era de padres distraídos, dice el pediatra Michael Rich, fundador y director del “Center on Media and Child Health” en el Hospital Infantil de Boston.

Realmente, ¿sabemos cómo afecta el uso de estos teléfonos inteligentes a los niños? Los expertos temen que los niños sientan que compiten por la atención cuando sus padres están pegados a estas nuevas tecnologías, además puede que incluso esté perjudicando al desarrollo social de estos niños por pensar que socializar con una pantalla es tan bueno como las relaciones interpersonales.

Investigadores del Centro Médico Infantil de North Shore-LIJ Cohen decidieron observar 50 parejas de cuidadores e hijos en Nueva York para averiguar cuánto se distraían los primeros con los teléfonos. Encontraron que los cuidadores estaban distraídos en aproximadamente el 74% de los episodios registrados. El uso de dispositivos electrónicos representó el 30% de las distracciones parentales. Lo que puede ser más esclarecedor en este trabajo es que los científicos encontraron que los niños eran más propensos a involucrarse en comportamientos peligrosos – tales como tirar arena, deslizar la cabeza primero por el tobogán y saltar moviéndose con oscilaciones – cuando los cuidadores estaban distraídos.

Otro estudio examinó un aspecto diferente del uso de los teléfonos inteligentes por parte de los padres: cómo afecta al comportamiento de los niños. Se observaron 55 grupos diferentes de padres y niños pequeños comiendo en restaurantes de comida rápida. Los investigadores registraron los comportamientos de los niños y los adultos, incluyendo la frecuencia con la que los adultos usaban sus teléfonos inteligentes durante la comida. Encontraron que 40 cuidadores sacaron sus teléfonos u otros dispositivos móviles en algún momento, y mientras que muchos solamente utilizaron el dispositivo brevemente, en torno al 40% estuvieron absortos en su smartphone durante toda la comida, ignorando por completo a sus hijos. Según pudieron observar los investigadores de este estudio, los adultos que estuvieron centrados en sus dispositivos, respondieron con más probabilidad con dureza a los niños, tanto física como verbalmente.

Los expertos están empezando a trabajar con las familias para ayudarles a entender que, mientras que los niños no necesitan que sus padres sean 100% receptivos para tener un desarrollo social y emocional saludable, existen puntos de inflexión.

Para ayudar con eso, recomiendan que los padres se levanten 30 minutos antes para mirar el correo electrónico y llevar a cabo las tareas de este tipo, antes de despertar a los niños. Mantener las horas de las comidas, los tiempos de conducción y las horas de dormir libres de tecnología, permitiendo a las familias conversar sobre su día o sentarse tranquilamente y soñar despierto, lo cual puede ser una actividad creativa, calmante y sintetizadora para los niños.

El uso de los smartphones no siempre es negativo, ya que permite a los padres trabajar desde cualquier lugar y así pasar más tiempo con sus hijos. Los expertos afirman que la clave es el uso responsable de los mismos.

Referencias: http://www.apa.org/monitor/2016/02/smartphone.aspx