Érase una vez… allá por octubre de 2012, cuando un grupo de jóvenes psicólogas y psicopedagogas iniciábamos el Máster de Psicología de la Educación en la Universidad Autónoma de Madrid.  A lo largo del curso nos fuimos conociendo a fondo, ya que pasamos muchísimas horas juntas, por un lado, discutiendo y reflexionando en las clases sobre los distintos contenidos de estas, y por otro, realizando los trabajos de las diferentes asignaturas. Una vez terminó la parte teórica, cada una de ellas comenzó sus prácticas, pero seguimos manteniendo el contacto y viéndonos a menudo.

img-20150208-wa0011Una tarde soleada de febrero de 2014, mientras el sol se colaba entre las hojas de los árboles para hacer brillar los primeros brotes de la primavera entre el césped, dos de ellas nos reunieron en círculo: tenían una propuesta que hacernos. Ya que el mundo no parecía ofrecernos demasiadas oportunidades como profesionales, ¿por qué no intentarlo por nosotras mismas?  ¿Por qué no intentar ayudar a los demás, con todo lo que sabíamos y podíamos ofrecer al mundo? Poco podíamos imaginar la aventura que nos deparaba el tiempo.

Con todas las fuerzas del mundo, nos lanzamos a ello: ¡primero hay que buscar un nombre! ¡No! ¡Primero hay que ver cuál es nuestra población objetivo! ¡No! ¡Primero hay que crear un plan de acción! Parecía muy difícil saber por dónde empezar. Por suerte, contamos con la ayuda de un profesional de CIADE, que nos sumergió en un mundo desconocido para nosotras: los planes de negocios.

Y así comenzó nuestra travesía entre siglas como DAFO y CANVAS, análisis de necesidades y formas jurídicas… por suerte, teníamos un objetivo en mente: ¡nos íbamos a presentar al premio Emprendedores de CIADE! Para ello, teníamos que hacer un buen proyecto, y nos pusimos manos a la obra.

Mientras tanto, en mayo de 2014, tras varios meses de darle vueltas, conseguimos dar con el nombre adecuado: seríamos Dandelión. Además, comenzaba otro proyecto importante, ya que era necesario empezar a diseñar la página web, tanto para nosotras mismas como para el concurso de Emprendedores.

Tras un verano de duro trabajo, a finales de septiembre entregamos el proyecto para el concurso y, ya con la inercia del trabajo comenzado, seguimos trabajando como equipo para “montar algo”. Era necesario organizarse, y lo hicimos. Queríamos ayudar a las familias, mejorar su calidad de vida familiar e individual de sus miembros, y estábamos seguras de que trabajar en el contexto del domicilio u otros contextos naturtales favorecería todo el proceso.

Empezamos a acudir a domicilios de familias cuyos hijos e hijas necesitaban1441486050860 herramientas para desarrollar su autonomía, interactuando con los padres y las escuelas, y creando una red de información y ayuda, lo cual resultaba muy satisfactorio para todo el equipo.

De manera paralela, tuvimos nuestra primera experiencia negativa en el mundo empresarial: uno de los contactos que conseguimos quería que colaborásemos con él en el desarrollo de sus actividades y, tras una primera sesión, el contacto anuló la colaboración. Al mes siguiente, no pudimos menos que sorprendernos al encontrar, en la página web del contacto, la misma actividad que nosotras habíamos propuesto, programada para otra semana ¡Y con el mismo nombre! ¡Inaudito! En ese momento, y al darnos cuenta de que teníamos más vocación de servicio que de negocio, tomaron una de nuestras grandes decisiones: seríamos una Asociación.

Por cierto, a finales de diciembre de 2014 se falló el premio CIADE: quedamos finalistas, pero no lo ganamos. El trabajo realizado supuso un gran aprendizaje para todas: no tardaríamos en tener que volver a realizar planes de negocio.

El 15 de marzo de 2015 quedamos registradas como Asociación, sumergiéndonos en otro campo desconocido para nosotras, como era la burocracia, los trámites con Hacienda, las inscripciones en los ayuntamientos, la búsqueda de ayudas, etc. Continuamos ayudando a familias en sus domicilios, y en la primavera de ese mismo año llevamos a cabo nuestras primeras actividades dentro del programa de ocio familiar en San Sebastián de los Reyes y Pozuelo de Alarcón, con muy buena acogida por parte de los asistentes.

img-20150510-wa0002Teníamos que mirar más hacia el futuro, por lo que fuimos estableciendo objetivos y elaborando proyectos más amplios y a más largo plazo. En este proceso, nos encontramos con un obstáculo importante: el tiempo. Cada una de nosotras necesitaba, de forma pragmática, algún tipo de sustento económico, por lo que no podíamos dedicar todas las horas que nos gustaría a trabajar en la Asociación. Además, dado que uno de nuestros principales valores es el de trabajo en equipo, era necesario reunirse para tomar decisiones conjuntas, lo cual no siempre resultaba sencillo.

Se siguieron sucediendo las ayudas a familias, a la vez que comenzamos a realizar otras actividades en distintos puntos del país, como Burgos, Miranda de Ebro, San Sebastián de los Reyes, Illescas o Yuncler, que iban desde actividades con padres, madres y sus hijos/as, hasta el trabajo de las emociones con niños, pasando por programas de inserción laboral con adultos o formación a profesionales y voluntarios en colaboración con otras entidades e instituciones. También nos presentamos a diferentes concursos, para los cuales aprovechamos los conocimientos adquiridos al principio de esta historia.

El equipo de Dandelión también ha tenido momentos amargos, como el abandono de alguna de las integrantes del equipo, dada la relación personal tan fuerte que inevitablemente se había creado entre nosotras. Sin embargo, otro de los principales valores de la Asociación es la reflexión y el aprendizaje sobre la acción, por lo que lo asumimos de manera constructiva, para ayudarnos a crecer.

Hoy por hoy, continuamos ayudando a familias, tenemos en marcha varios proyectos y  un programa de voluntariado. Seguimos aprendiendo muchísimo con todo lo que hacemos, disfrutando de las diferentes actividades que llevamos a cabo y, por supuesto, encontrándonos con obstáculos que es necesario superar para seguir avanzando.

La historia de Dandelión es, de momento, una historia muy corta, pero llena de momentos importantes, de alegrías, de pequeñas decepciones y de fogonazos de realidad, que esperamos que no dejen de sucederse, para así poder seguir contando nuestra historia.