Como ya os habréis dado cuenta, en Dandelión consideramos que las personas, a través de su experiencia, se van creando una imagen de sí mismas, van adquiriendo unos conocimientos, unas habilidades y unas destrezas que les permiten interactuar con el entorno. Las personas interiorizamos los patrones que observamos y experimentamos en otros agentes culturales: hacemos nuestro lo que vemos en otros. La motivación, del mismo modo, puede definirse como un conjunto de patrones de acción que activan al individuo a perseguir una serie de metas que tienen una cierta carga emocional y que se instauran en el bagaje personal de cada individuo a través de la experiencia. Es por esta razón que es tan importante el papel de la familia y el docente, así como otros agentes educativos, en el desarrollo de las motivaciones de los estudiantes. Ellos son agentes culturales y de ellos se van a adquirir e interiorizar los conocimientos, valores, actitudes y destrezas que caracterizarán a cada estudiante en el futuro.

En anteriores entradas del blog ya observamos cuáles son los factores contextuales que favorecen la motivación en la escuela en cuanto a la organización de las actividades y los contenidos, y la importancia de las distintas pautas y estrategias docentes que se consideran más beneficiosas para la motivación y el aprendizaje de los alumnos/as. En esta ocasión queremos mostraros la importancia de otro de los medios a través del cual interiorizamos y hacemos nuestros los conocimientos, habilidades, destrezas, valores, etc. de otros: el lenguaje.

Tenemos que tener en cuenta el fuerte poder motivacional del discurso, pero
¿cuáles son los elementos o condiciones que facilitan la mejor recepción y asimilación de la información?

En primer lugar, tenemos que tener en cuenta que el docente es el agente del discurso y por ello debe tener en cuenta varios aspectos:

  • Para que un agente comunicativo sea eficaz debe ser transparente y consecuente con las metas, valores y propósitos educativos que pretende enseñar.
  • A la hora de enseñar debe hacer explícitas las metas y objetivos del aprendizaje, y debe orientar al alumnado hacia el proceso de aprendizaje y no al resultado, haciéndoles ver la utilidad y el sentido de éstos.
  • Para que un docente pueda influir en sus estudiantes, debe ser creíble, debe dar la sensación de que es competente en su materia, que es sincero, que reconoce sus errores y lagunas, etc. Es importante, en este sentido, que los alumnos/as puedan reconocer sus errores y lagunas de manera abierta para poder seguir aprendiendo, por eso, los docentes también deben actuar como modelos y no juzgar negativamente los errores, sino ser constructivos y mostrar la posibilidad de aprendizaje que estos suponen.
  • El docente es “atractivo” cuando sabe jugar con las situaciones educativas, cuando sabe generar en sus estudiantes una necesidad de aprendizaje y luego sabe aportarles las ayudas que necesitan para conseguir ese dominio.
  • También nos sentimos atraídos o sentimos que conectamos con un profesor cuando compartimos con él nuestras ideas, intereses, valores, actitudes, etc.

En segundo lugar, debemos conocer de qué depende la capacidad de persuasión o la fuerza del discurso. En este caso, son tres los aspectos que debemos tener en cuenta:

  • El contenido del discurso, al igual que el de las tareas, debe estar ajustado al nivel de competencia de los estudiantes, a su zona de desarrollo próximo, según palabras de Vygostky. Debemos ser cuidadosos con la manera en la que se organizan y se exponen los contenidos y en el papel energizador que pueden tener: deben tener un sentido y una utilidad personal. El alumnado debe saber para qué está aprendiendo eso.
  • Debemos prestar especial atención a la retórica del discurso, es decir, a la fuerza del significado que se transmite en las conexiones entre eventos, en cómo se estructuran las transacciones entre estados narrativos. En las rupturas del discurso está la carga emocional del discurso, lo que fija la atención del alumno/a.
  • Debemos también tener especial cuidado en la manera en la que se articulan los mensajes (gramática del discurso) y el clima emocional que establecemos en el aula. Debemos asegurarnos de que los estudiantes se sientan seguros en el aula, cómodos y apoyados, tanto por los profesores como por sus compañeros, de esta manera, se favorece la comunicación y los procesos de enseñanza y aprendizaje dentro del aula. Otro aspecto importante a tener en cuenta es aquello que podemos llamar la ruptura de lo previsto“, mediante nuestras aclaraciones o puntualizaciones, podemos llamar la atención de los estudiantes, podemos darle una carga emocional a los contenidos, podemos hacerlos útiles y, también, podemos servir de modelo para nuestros alumnos/as: las personas nos equivocamos, podemos rectificar y aprender de nuestros errores. Al mismo tiempo, podemos ir dotando a nuestros alumnos/as de cláusulas de regulación: orientar su acción hacia el proceso de aprendizaje, ayudarles a definir sus metas, planes, expectativas, modos de proceder… todos ellos elementos esenciales de la motivación.

En tercer y último lugar, es necesario que sepamos diferenciar entre los procesos de recepción y asimilación del discurso, ya que, “no es lo mismo atender y escuchar que aprender y recordar”.

  • La recepción de un mensaje y su elaboración depende de nuestra motivación (interés, sentido, utilidad, etc.) y el uso que hagamos de nuestros conocimientos y capacidades.
  • La asimilación o interiorización del mensaje puede establecerse en uno de los cuatro niveles siguientes:
    1º nivel de regulación externa: el sujeto sabe que existe un discurso sin más.
    2º nivel superficial: el sujeto tiene cierta conciencia sobre lo que ha aprendido y lo introduce levemente en nuestro bagaje de conocimientos y destrezas.
    3º nivel de asimilación más profunda: el sujeto sabe que lo que ha aprendido es útil y válido. Lo externo empieza a confundirse con los esquemas internos de conocimientos y trata de incorporarlo y transformar sus conocimientos previos. Asume estos conocimientos como propios.
    4º nivel de asimilación genuina: el sujeto ha transformado plenamente la información, lo ha integrado y es coherente con el resto de sus valores y dominios.¿A qué nivel de asimilación serán capaces de llegar los alumnos/as en la típica clase magistral ? Debemos preguntarnos cuál es el mejor modo de presentar los contenidos y el tipo de tareas a realizar para captar la atención de nuestros alumn@s, reciban la información y además, la asimilen y adquieran estos conocimientos y/o habilidades. Para ayudaros podéis consultar nuestro blog sobre los factores contextuales que afectan a la motivación.

Con esta entrada queremos hacer conscientes a los docentes y educadores sobre la influencia que tiene su discurso, su práctica educativa, la organización de las actividades, etc… en la motivación de sus estudiantes. ¡Esperamos que os haya servido de ayuda! Si tenéis alguna duda, ¡no dudéis en consultarnos!

 

Bibliografía utilizada:

⋅ Huertas, J. A. y Montero, I. (2002) El discurso del profesor y la motivación de los estudiantes. Curso sobre motivación en el aula. Ed. Santillana.