¿Qué regalar estas navidades a mi hijo adolescente?

Las navidades están cada vez más cerca y, con ellas, los grandes almacenes y pequeñas tiendas comienzan a llenarse de juguetes y juegos para todos los gustos, edades y tipos de niño (o eso dicen). Y esto plantea un problema a muchos padres: dentro de esta ingente cantidad de opciones, ¿Cuál es la más adecuada para mi hijo? ¿Qué juego potenciará sus destrezas? ¿Hay videojuegos actuales en los que, además de divertirse, mi hijo pueda aprender aunque no sea el objeto principal?

Estas preguntas se vuelven más difíciles cuanto mayores son los hijos ya que, en la adolescencia, la tendencia reinante es la proliferación de videojuegos y aplicaciones en las que los chavales no requieren obligatoriamente de la participación de otros. En ocasiones, estos videojuegos permiten también el juego online, en el que sí se necesita la participación de terceros, aunque no siempre mediante la comunicación. Sin embargo, y aunque no lo parezca, en el mercado existen multitud de juegos (de mesa, de cartas, de rol…) que están pensados y preparados para que los adolescentes, sus familias y amigos puedan disfrutar de un rato de ocio compartido. En este blog abordaremos los puntos más positivos –y los menos- de ambos juegos.

En primer lugar, es necesario recordar que no existe EL juego perfecto, aquel con el que cualquier niño o niña, sin excepción, disfrute. Este blog no pretende, por tanto, recomendar un juego específico, o el juguete más completo del mercado. Desde la Asociación Grupo Dandelión defendemos la idea de que cada persona es única, tanto en sus gustos como en sus procesos mentales y de aprendizaje. Por ello, no se trata de buscar el mejor juego para todos los adolescentes, sino de conocer cuáles son las distintas posibilidades que se  nos ofrecen, para poder elegir aquella que resulte más adecuada para la persona en cuestión.

Tanto los videojuegos como las aplicaciones para tablets y smartphones se llevan la peor fama entre los padres y  madres, mientras que, precisamente por su novedad, puede que sean las más deseadas por los chavales. Esto crea numerosos conflictos en los hogares ya que, bajo la frase, “mi hijo/a se pasa el día enganchado a…” (véase ordenador, móvil o cualquier otro aparato electrónico), se esconden juicios de valor y creencias que van más allá de la propia aplicación o juego, que lo valoran como negativo, independientemente de su uso.

Sin embargo, hay numerosos estudios que demuestran que los videojuegos o las aplicaciones para dispositivos no son, per se, formadoras de personas violentas. El método de uso, la compañía, las horas de juego y la personalidad del adolescente son factores que influyen claramente en la reacción y el modo de juego del propio adolescente. Debemos de perder el miedo a regalar videojuegos ya que, en muchas ocasiones, requieren de la puesta en marcha de procesos cognitivos como la atención y la memoria de trabajo. Otros, además, precisan de planificación y estrategia para completas las diferentes misiones. En conclusión, los videojuegos, utilizados de forma adecuada, pueden resultar una actividad placentera y formadora para el adolescente.

Por otro lado… ¡no todo son videojuegos! Desde la Asociación Grupo Dandelión fomentamos las actividades tanto familia como en otros grupo, y existen numerosos juegos con los que pasar un buen rato, mientras aprovechamos para trabajar la comunicación y diferentes procesos cognitivos. Más allá de los juegos clásicos, existe un universo de juegos de cartas, de mesa, de rol y de tablero para todos los gustos, edades y número de jugadores. Aquí intentaremos hacer una pequeña selección en función de varios criterios:

  • Juegos veloces: estos juegos ponen en marcha la atención, la concentración y la memoria de trabajo. En general, consisten en cartas y figuras, siendo necesario seleccionar las que coinciden entre sí, en turnos rápidos. Juegos como el Blitz (fantasma), en el que el objetivo es encontrar el color y la forma que NO están las cartas que van sacando los jugadores, o el Jungle Speed, en el que los participantes se baten en duelo encada turno por ser el más rápido en agarran el tótem central, son juegos que sirven para entretener a varios jugadores mientras intervienen, además, las habilidades sociales y la gestión del tiempo.
  • Juegos de cartas: este apartado es, en sí mismo, una simplificación, puesto que existen cientos de juegos en los que intervienen las cartas. Pero aquí nos referimos a aquellos en los que las cartas representan diferente roles. El objetivo de estos juegos suele ser la victoria de uno de los equipos, por lo que la estrategia, la planificación y la comunicación resultan esenciales. Juegos como el Samurai Sword (inspirado en el mundo oriental) o el Bang! (con temática del Oeste) son un ejemplo de esta categoría.
  • Juegos de tablero: de nuevo, encontramos bajo este apartado una infinidad de juegos, de los cuales sólo destacaremos algunos. Este tipo de partidas son, en general, largas, no inferiores a dos horas, en las que los participantes deben ir jugando por turnos para avanzar en sus misiones. Un gran grupo de juegos de este tipo son de construcción, bajo la premisa de levantar un imperio o una civilización, y contenidos de lo más variados. Otro estilo, también de tablero, son los juegos de tableros de habitaciones, donde encontramos distintas misiones a superar hasta llegar a la salida. Para todos ellos, la estrategia y la planificación resultan esenciales. Entre los del primer tipo, el más conocido podría ser el Carcassone y, entre los segundos, el Munchkin Quest (y las expansiones de ambos).

Y podríamos continuar enumerando contenidos y estilos ya que, respecto a juegos alternativos, la variedad es casi infinita. No hemos mencionado aquí juegos cooperativos como El Desierto Prohibido, ni los de encaje de piezas como el Blokus (Trigon, 3D o cualquiera de sus otras variedades), ni de cualquiera de los otros tipos  de juegos curiosos en sí mismos como el Dixit, en el que los jugadores ponen en marcha toda su creatividad. Además, proliferan los establecimientos en los que adquirirlos, siendo preferible cambiar las grandes superficies por tiendas especializadas en las que, con ayuda de un/a especialista, sólo necesitaremos saber la edad y –más o menos- las preferencias de nuestros jóvenes, para que nos faciliten un juego que se ajuste a lo que buscamos.

Muchos de estos juegos pueden ser usados tanto en familia como por el adolescente y su grupo. Por ejemplo, juegos de cartas con una duración media de una hora pueden servir para pasar un rato en familia, mientras que los largos juegos de construcción y tablero pueden ser una buena alternativa de ocio un sábado por la tarde con los amigos. Mantener la comunicación sobre los progresos y las actividades realizadas, proponer una oferta de juegos variada, y mostrar sano interés por los temas que se tratan, resultan piezas clave para conseguir un clima favorable para el desarrollo.