“DESDE BEBÉS”

La autonomía es uno de los hitos del desarrollo más importantes que nos gustaría que alcanzasen nuestros hijos. La misma ha de desarrollarse desde los primeros meses de vida, por ello es uno de los objetivos que se trabajan en la Escuela Infantil y que se sigue potenciando a lo largo de todo el proceso de escolarización. Ser autónomo implica tener la capacidad de tomar decisiones, de planificar, de poder ser independiente a nivel personal, social y mental.

Dentro de la autonomía, queremos resaltar un aspecto que no se suele tener tan en cuenta, pero que consideramos también fundamental en el proceso de desarrollo de los niños, la AUTORREGULACIÓN, entendida esta, como una potente herramienta de pensamiento, planificación, adaptación a situaciones y despliegue de estrategias ante nuevos problemas. El proceso de autorregulación requiere ofrecer al niño el tiempo necesario para pensar, planificar, etc. Hay quienes asocian la autorregulación con el lenguaje, sin embargo, investigaciones recientes ponen de manifiesto la capacidad de autorregulación a través del uso de los objetos y gestos.

Y, ¿qué relación tiene la autonomía con la autorregulación? El hecho de ofrecer tanto un espacio pensado para los niños como una actitud que dé tiempo al niño para actuar, favorece la autorregulación. Y en la medida en la que el niño va generando sus propias herramientas para resolver problemas, va ganando en autoestima, de ahí su relación.

Para ejemplificar estos aspectos tan abstractos, os invitamos a reflexionar sobre los espacios y situaciones que se dan por ejemplo en una Escuela Infantil, y así nos será más fácil extrapolarlo al hogar.

Queremos dejar constancia de que los ejemplos aquí expuestos son representativos de aquellas Escuelas que consideran al niño como un ser CAPAZ.

Así en la entrada a la clase, podemos encontrar percheros a la altura de los niños para que puedan dejar sus pertenencias. Si nos adentramos en el aula, podemos ver diferentes zonas donde el niño puede dejar sus zapatos, donde puede encontrar sus pañales, toallitas, generalmente estos espacios van acompañados de sus fotos, para que sepan donde se encuentran sus cosas, y además suelen tener al alcance los diferentes materiales que se usen en el aula, juguetes, cuentos, instrumentos. etc. Todo ello organizado de forma cuidada y estética que hace que el niño se sienta cómodo y seguro en el aula.

Esta planificación del espacio, pensada para favorecer el desarrollo de los niños y en concreto, su autonomía, viene también acompañada de la actitud de los maestros, de las actividades que les ofrece y en cómo guía y apoya el desarrollo del niño dándole tiempo para que aprenda.

Esta situación, posiblemente para algunos idílica, son algunas pinceladas de lo que consideramos que sería una Educación Infantil de calidad. Y dado que la Escuela Infantil, es la continuación de núcleo familiar, consideramos fundamental que haya una coherencia entre ambas, y sobre todo que muchas situaciones que se generan en la Escuela Infantil, creemos que tienen una gran validez en el ámbito familiar, con el fin de alcanzar dicha autonomía y autorregulación, y favorecer así el desarrollo del niño en su globalidad.

Partimos del hecho de que la casa no es ni debe ser como una Escuela Infantil, la casa debe ser un espacio que represente a la familia que vive en ella, debe ser un hogar, pero esto no impide el poder planificar espacios que potencien la autonomía.

Pensemos sobre ello, ¿tú casa para quién está pensada? Seguramente tú no tengas que pedir ayuda a tu pareja para colgar el abrigo, guardar tus zapatos, y coger todo aquello que necesitas, ¿verdad?

Bien, ahora piensa y tu hijo ¿puede hacer algunas de estas cosas sin tu ayuda? Has pensado alguna vez poner a su altura una percha para que pueda colgar su pertenencias, un espacio donde descalzarse, y ¿sus juguetes? Los tienen a mano para que puedan acceder a ellos.

Aquí van algunas propuestas y lo que podemos conseguir con ellas.

  • Organiza espacios para él y a su altura. Por ejemplo, pon una percha a su altura, esto le permitirá saber dónde tiene que colgar sus cosas a la hora de llegar a casa y dónde ha de cogerlas a la hora de irnos. Lo que facilitará que no seas tú quien se lo tenga que buscar. Esto también podría hacerse con los zapatos, organizando un espacio donde el niño pueda calzarse (o ir a por los zapatos que quiera y descalzarse con autonomía, favoreciendo así su capacidad de decisión.
  • Tener las cosas relacionadas con su higiene a su altura. El hecho de que los pañales estén a su altura, puede facilitar que cuando el niño sienta la necesidad de ser cambiado, y aun no tenga lenguaje, pueda coger su pañal y dárnoslo para que le cambiemos. O por ejemplo, que tenga a su altura papel para cuando necesite que le limpiemos la nariz, a lo que aludimos a la llamada Pedagogía del moco de Alfredo Hoyuelos. Imagínate como te sentirías si de repente apareciera una mano de la nada que te atrapa la nariz con fuerza, sin dejarte respirar para quitarte los mocos, no muy bien ¿verdad? Pues el niño tampoco. El acto de limpiarle la nariz debe ser un acto en el que el niño sepa que hacemos eso por su bien, para que pueda respirar mejor. Por ello y en la medida, en la que el niño sea avisado cada vez que se le va a limpiar la nariz y este acto se haga con delicadeza, él entenderá que lo hacemos por su bien, y será él, quien recurra a nosotros cuando nos necesite.
  • La comida suele ser un tema de gran controversia. Dejar al niño que use los cubiertos cuando aún está aprendiendo a usarlos o usar las manos para comer, no suele ser lo más común en casa, ya que el tiempo que puede tardar el niño en comer y las manchas que ello implica, son estímulos suficientes para ser nosotros quienes les alimentemos. Y lejos de entrometernos en este tema, nos gustaría dejar constancia de la importancia que tiene dar al niño tiempo para aprender a usar los cubiertos, ya que esto implica aprender a ser autónomo a la hora de alimentarse, uno de los aspectos fundamentales para su desarrollo.
  • Y otro aspectos que consideramos fundamental, es dejar que sus juguetes, en la medida de lo posible, o al menos, los más adecuados en función de su momento de desarrollo evolutivo, estén accesible para ellos. Ya que es, a través del juego y el uso de los objetos, cómo los niños van construyendo su aprendizaje. Además el hecho de tener facilidad para acceder a una variedad determinada de juguetes y materiales favorece el juego libre, imprescindible para el aprendizaje, así

Pero no sólo vale organizar el espacio y los objetos pensando que en casa también hay niños, vuestra actitud también es fundamental. Y aquí entra la parte de potenciar no sólo la autonomía confiando en que el niño es capaz, si no el darles tiempos para que planifique sus actuaciones y se autorregule.

Si bien es cierto que en nuestro día a día el tiempo apremia y la prisa se apodera de nosotros y sabemos que es más fácil y rápido si le ponemos nosotros los zapatos, si le damos de comer… Pero piénsalo, en la medida que le demos tiempo para autorregularse, para aprender, estamos `potenciando su autonomía y de esta manera poco a poco irá dependiendo menos de nosotros. Y podremos disfrutar de otros momentos juntos.